¿Quemaste una olla? ¡Con estos trucos nadie lo notará!

Como si la humillación de arruinar el almuerzo no fuese suficiente, luego del fatídico episodio de quemar la comida nos toca enfrentarnos al monstruo más hostil: esa olla ennegrecida que nos martilla la cabeza por haber olvidado que la llama estaba tan alta.

Hay trucos para hacer la experiencia menos penosa. Con estos atajos quizás no necesites ayuda psicológica pero sí puedas pasar la experiencia más rápidamente… Eso sí ¡presta más atención para la próxima! 

Vinagre

Pon a hervir 1 taza de vinagre en la olla y déjalo allí durante un par de minutos, sin que se seque. Esto ablandará los restos y el olor del vinagre eliminará el apestoso tufo a quemado.

Sal

Luego de la clásica limpieza de agua, jabón y una esponja preferiblemente metalizada, puedes proceder a llenar el fondo de la olla con agua y 2 cucharadas de sal. Déjalo reposar durante 30 minutos y pasa la esponja por segunda vez.

Bicarbonato

El bicarbonato es uno de esos remedios que sirven para todo. Mezcla agua con bicarbonato y en el fondo de la olla déjalo reposar si aún estás luchando con la comida quemada del fondo.

Limón

Esto lo harás para blanquear. Es decir, son los últimos retoques una vez que el daño más horrible ha sido mitigado. Toma el limón y frótalo con fuerza en las áreas que aún se vean manchadas, alterna con la esponja y verás la magia suceder.

¡Advertencia! Las esponjas metalizadas sirven en caso de ollas de acero, aluminio, cobre o barro. Pero si se trata de una sartén de teflón o cerámica por favor no termines de destruir la pieza y utiliza una esponja suave. Deberás aplicarla con delicadeza para no acabar con la propiedad anti adherente de estos utensilios.

¿Cuál ha sido la peor olla quemada de tu vida? Nosotros hemos probado estos trucos y te aseguramos que funcionan. ¡Cuéntanos!

 

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