Mi religión, porque construimos nuestro mundo según lo que creemos.

Durante milenios, el hombre ha sentido la necesidad de conectarse con un ente divino, una esencia fuera del plano que conocemos, la cual rige un conjunto de creencias o normas de comportamiento para un determinado grupo de personas.

 

Pero, ¿qué es realmente la religión? podríamos definirla como un sistema cultural de rituales y dogmas que determinan un comportamiento social. Pero ¿de dónde vienen las religiones?. Su existencia se debe básicamente a dos cosas: la necesidad que ha tenido el hombre de explicarse la creación del universo, y su deseo de trascender. Así se explica que la mayoría de las religiones reconozcan a una deidad como un ente creador.

Algo curioso es que generalmente la religión no es elegida, por el contrario es aprendida o traspasada. Lo más común es ver como los miembros de una misma familia practican una misma religión. Y haciéndolo más general, los miembros de una comunidad o de una nación, suelen compartir las mimas creencias religiosas. Esto nos hace pensar que la religión es más un paradigma social que una elección personal.

Pero, ¿debe ser esto realmente así?. Es normal preguntarnos en más de una ocasión de nuestras vidas ¿por qué creemos en lo que creemos?, y hacernos esta pregunta puede crearnos cierta conmoción, pues es una experiencia muy atemorizante dejar nuestras creencias de lado o cambiarlas. Sobretodo cuando se trata de Dios, pues generalmente este ente llamado de muchas maneras, representa el ser al que le debemos la vida, al que debemos honrar  e incluso temer. Y puede ser realmente atemorizante la idea de negar a Dios, o dejar de creer en su existencia.

Sin embargo, cuando no estamos conformes con nuestras creencias, es una autentica señal de que estamos pensando en otras posibilidades. Y de ningún modo esto está mal. Así la religión en la que hayas crecido diga que solo hay una manera, nada en el mundo existe de una sola manera. ¿Qué pasaría si no creyeras en Dios?, ¿si no te convenciera un libro sagrado, o los cantos que oyes en el templo?, ¿sería eso sin discusión ganarte un boleto al infierno?, o ¿te haría esto más libre?, ¿y abriría tus posibilidades de pensamiento?.

La verdad es que si bien las religiones buscan el acercamiento del hombre con su esencia espiritual, ellas son las responsables en muchos casos del distanciamiento entre los humanos y su ser esencial. Nutrir esta esencia espiritual es de gran importancia para el hombre pues asegura un bienestar en su existencia. Pero no siempre la religión en la que crecemos nutre nuestro espíritu, y esto puede marchitar nuestra esencia, es en estos casos cuando es válido preguntarnos ¿por qué creo esto?. Y si esa creencia está o no en armonía con nuestros valores y lo que pensamos.

Muchas personas tienen la sensación de que cambiar de religión es una especie de traición a sus principios o a su Dios actual, pero este tipo de pensamientos se basan en el miedo que infunden las religiones sobre pensar diferente.Hay millones de personas que han encontrado gran bienestar practicando una religión que antes desconocían por completo, o que no es la religión de su contexto cultural. Así como también hay quienes a una edad descubren que no creen en un Dios, y le dan otras explicaciones a la creación del universo, a los misterios de la vida y su vida consigue así más sentido.

Sea cuál sea el caso, la religión es una decisión que debe ser sumamente personal, que rige muchas de las formas en las que razonamos y actuamos cada día, muchas veces considerar que tenemos una religión pero no ser practicantes de la misma o estar en desacuerdo con uno o varios de sus dogmas puede causarnos un gran malestar existencial, un malestar al que es importante darle alivio.

Por ello es importante que sepas que son muchas las posibilidades cuando hablamos de creencias. La religión es más que un sistema de creencias, un rasgo cultural en nuestra identidad, que define cientos de cosas en nuestra vida, influenciando sin duda en gran manera nuestras decisiones y la manera en que construimos nuestro mundo individual y social, influye en cómo percibimos y cómo somos percibidos por los demás.

Como lo dijo el Dalái Lama, Tenzin Gyatso, «Todas las religiones tienen el mismo principio, ellas buscan la felicidad».

Y tú, ¿qué opinas sobre la religión?

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