¿Ceder o no ceder?, ¿cómo sobrellevar los problemas de una relación de pareja?

Desde que nacemos la sociedad nos direcciona a la búsqueda de la vida en pareja, con la visión interna del modelo de hogar conformado principalmente por la pareja, las películas románticas, las bromas que nos hacen desde chicos sobre tener novio(a) en la escuela. Todo nos dice que debemos encontrar a una persona que nos acompañe en el camino que emprendemos, esta persona más que un acompañante es un compañero con quien compartimos todo.

Pero, ¿qué pasa cuando en ese camino chocamos contra la realidad?, ¿y descubrimos que no todo es armonía en una relación?. Cuándo sentimos que por el contrario perdemos espacio, independencia, libertad. O cuando esta persona nos lleva a elegir entre ella y nuestros intereses personales, deseos y metas.

¿Ceder o no ceder?

¿Vale la pena ceder por amor?, ¿dar nuestro brazo a torcer?, ¿e ir muchas veces en contra de nuestra libertad?. Mucha veces aquello que nos hace ceder en contra de nuestros más profundos deseos, es la dependencia emocional y el apego de tipo ansioso. Por otro lado el no ceder estaría vinculado a una desconexión emocional o al apego de tipo distante. Pero, ¿cómo saber cuándo debemos ceder y cuándo no?

Si te interesa saber sobre los tipos de apego en la pareja, ingresa en:

Hay que tener presente que una de las cosas más importantes en una pareja es la comunicación, una comunicación abierta, generará bienestar a la relación. Por otro lado la falta de ella, muchas veces por emociones negativas como el orgullo, el resentimiento o la apatía únicamente logra un distanciamiento emocional entre las dos personas que conforman la pareja.

¿Cuándo si debemos ceder en nuestra relación?

  • Cuando se trata de los proyectos personales de nuestra pareja (estudio, trabajo, crecimiento personal)
  • Cuando no ceder es una muestra clara de egoísmo e inseguridad.
  • Cuando son necesarios pactos para la convivencia.

¿Cuándo no debemos ceder en nuestra relación?

  • Cuando ceder ante algo nos hace infelices.
  • Cuando estamos recibiendo maltratos de parte de nuestro compañero.
  • Cuando ceder en contra de nuestros deseos se vuelve parte de un autoengaño.
  • Cuando cedemos a lo que nos ofrece nuestra pareja y a sus deseos unicamente por miedo a la soledad.
  • Cuando estamos siendo manipulados.

Hay que saber que cada uno de nosotros es diferente al otro. Que es imposible no tener diferencias. Pues cada uno tiene una personalidad propia, una configuración de creencias y valores que depende del entorno en el que crecimos y la manera en la que nos educamos. Diferimos incluso solo por el hecho de ser genéticamente diversos. Estas diferencias sin duda se reflejarán al relacionarnos, es por ello que la convivencia puede ser irritante. Y solo el hecho de compartir un almuerzo puede presentar una gran problemática. Pues tenemos gustos diferentes cuando se trata del paladar, manías, modales o falta de ellos ect. Pero al final es muy probable que valga la pena ceder a algunas cosas no para no estar solos, no para auto-engañarnos o ser infelices. Si no porque el compartir nuestra vida en pareja con esa persona nos proporciona más felicidad que cualquier otra cosa.

Evidentemente ceder en todo sería un absoluto desgaste, y por ello debemos respetar nuestros propios limites, no aceptar aquello que nos incomoda, o va en contra de nuestros valores y principios. Lo individuos somos un saco andante de experiencias, y estas experiencias nos proveen de alarmas que se activan cuando sentimos que algo no está bien. No nos alimenta o nos lastima. Es justo allí cuando no debemos ceder.

¡No dudes en dejarnos tus comentarios! y ¡hasta la próxima!

 

 

 

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